La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya no recomienda dos terapias de anticuerpos para el Covid, basándose en que Ómicron y sus últimas variantes probablemente las han vuelto obsoletas.
¿De dónde proviene esto?
Aunque aún se desconoce mucho sobre las investigaciones, una de las preguntas más urgentes es qué podrían significar estas violaciones para la seguridad de las máquinas de votación en las elecciones de medio término, que se realizarán en menos de dos meses.
Expertos en seguridad electoral afirman que las violaciones por sí solas no han aumentado necesariamente las amenazas para la votación de noviembre. Los funcionarios electorales ya asumen que gobiernos extranjeros hostiles podrían tener datos sensibles, por lo que toman precauciones para proteger sus sistemas de votación.
La preocupación más inmediata es la posibilidad de que trabajadores electorales desleales, incluidos aquellos simpatizantes de la mentira de que las elecciones presidenciales de 2020 fueron robadas a Trump, puedan usar su acceso a los equipos electorales y el conocimiento adquirido mediante estas violaciones para lanzar ataques desde dentro. Tales ataques podrían utilizarse para beneficiar a sus candidatos o partido, o para introducir problemas en el sistema que generen más desconfianza en los resultados electorales.
En algunas de las violaciones sospechosas, las autoridades investigan si funcionarios locales otorgaron acceso no autorizado a personas que copiaron software y datos de discos duros, y en varios casos los compartieron públicamente.
Tras la violación en Georgia, un grupo de expertos en seguridad electoral dijo que la copia y el intercambio no autorizados de datos electorales del condado rural de Coffee representaban “amenazas serias” para las elecciones de noviembre. Instaron a la junta electoral estatal a reemplazar los dispositivos táctiles usados en todo el estado y a usar solo papeletas marcadas a mano.
Harri Hursti, un experto destacado en seguridad electoral, expresó su preocupación por otra posibilidad: el acceso a los datos o software de los equipos de votación podría usarse para crear un video con apariencia realista en el que alguien afirmara falsamente haber manipulado un sistema de votación, dijo.
Un video así, publicado en línea o en redes sociales el día o después de la elección, podría crear caos entre los funcionarios electorales y llevar a los votantes a cuestionar la precisión de los resultados.





