La coalición de la Cop27, a la que se invita a unirse a activistas, hará un llamado para poner fin a la expansión de los combustibles fósiles y para brindar ayuda a los pobres y vulnerables, quienes son los más afectados por la crisis climática.
¿De dónde proviene esto?
Aunque todavía se desconocen muchos detalles sobre las investigaciones, una de las preguntas más urgentes es qué podrían significar estas brechas de seguridad para las máquinas de votación en las elecciones de medio término, que se celebrarán en menos de dos meses.
Expertos en seguridad electoral señalan que estas filtraciones, por sí solas, no han aumentado necesariamente las amenazas para las votaciones de noviembre. Los funcionarios electorales ya asumen que gobiernos extranjeros hostiles podrían tener acceso a datos sensibles, por lo que toman precauciones para proteger sus sistemas.
La preocupación más inmediata es la posibilidad de que trabajadores electorales desleales —incluidos aquellos que creen en la mentira de que las elecciones presidenciales de 2020 le fueron robadas a Trump— usen su acceso al equipo electoral y el conocimiento obtenido a través de estas brechas para lanzar ataques desde dentro. Tales ataques podrían dar ventaja a sus candidatos o partido, o introducir fallas en el sistema que generen aún más desconfianza en los resultados.
En algunas de las brechas de seguridad sospechosas, las autoridades están investigando si funcionarios locales otorgaron acceso no autorizado a personas que copiaron software y datos de discos duros, y que en varios casos los compartieron públicamente.
Después de la filtración en Georgia, un grupo de expertos en seguridad electoral afirmó que la copia y difusión no autorizada de datos electorales del condado rural de Coffee representaba “amenazas graves” para las elecciones de noviembre. Instaron a la junta electoral estatal a reemplazar los dispositivos con pantalla táctil usados en todo el estado y a utilizar únicamente papeletas marcadas a mano.
Harri Hursti, un reconocido experto en seguridad del voto, expresó preocupación por otra posibilidad: que el acceso a los datos o al software del equipo de votación se utilice para crear un video falso pero realista en el que alguien afirme haber manipulado el sistema de votación.
Un video de ese tipo, publicado en línea o en redes sociales el día de las elecciones o después, podría causar caos entre los funcionarios electorales y llevar a los votantes a cuestionar la veracidad de los resultados.





